-Manuela (a César): Hay que conectar el sistema de ventilación y echar esto, ¡hazme caso! Tú echarás el líquido y yo activaré la máquina, lo tendrás más seguro.
-Irene (enfadada): ¡Y yo qué!
-Manuela: Ve con él, ¡rápido!
Manuela blandió un arma para abatir a los posibles infectados de nivel 3 y cruzó el largo pasillo del vestíbulo, efectivamente se encontró con varios sujetos, pero no tuvo muchos problemas.......
Y llegó a la sala de máquinas y pulsó el interruptor de encendido. Era entonces el turno de César, que subió a la terraza y sin problemas echó el líquido por el conducto. Entonces, todos los infectados se convirtieron de nuevo en humanos, desgraciadamente los de la tercera fase murieron, pero Manuela salvó a los que pudo y la policía abrió la cuarentena.
Al salir del aeropuerto Manuela se encontró con el policía que al entrar le dijo que no saldría con vida.
-Policía: ¿Están todos bien?
-Manuela: No gracias a ti, idiota, so asqueroso, payaso, ojalá te mueras...... Ponga a salvo a las personas, yo ya he hecho mi trabajo.
Se separa del policía y se acerca a César.
-Manuela: Oye, no sé cómo darte las gracias por cuidar de mi madre, te debo una.
-César: No pasa nada, tú ya me lo devolverás, eres Manuela la superheroína.
-Irene (rompiendo el clímax): Hija, ¿qué ha dicho de heroína? Espero que no te drogues porque si no las tenemos.......
-Manuela: ¡Cállate!
-Irene: Venga hija, vámonos, que aún llegamos a tiempo para la telenovela.
-Manuela (a César): Bueno, hasta otra.
Mientras Manuela se alejaba junto a su madre, voces se oían en el horizonte, voces en muchas partes del mundo, súplicas...... El mundo nunca puede estar a salvo, pero Manuela haría lo que pudiese para mantenerlo, pues una vez más, una posible catástrofe fue evitada por la increíble y valiente......... ¡Manuela Hood!

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