Al llegar al lugar, Manuela encontró la cabaña destrozada e Irene no aparecía por ninguna parte.
-Manuela: ¡Oh, Dios mío! ¿Mamá?
Pero nadie contestaba, la habían secuestrado. Entonces ella decidió dormir en los restos de la cabaña y esperar al amanecer, cuando procedería a la búsqueda. Unas horas antes de que saliese el Sol........ ¡Zas! De un golpe que terminó de caer el tejado Manuela despertó asustada y vio que el causante de todo ello había sido otra persona que conocía Manuela de otros tiempos, José.
-Manuela (tono despectivo): ¡Idiota! ¿Qué te crees que haces? ¿Has sido tú quien ha secuestrado a mi madre?
-José: ¿Y tú qué crees? No eres la única a quien le cayó un rayo ese día y obtuvo poderes, hay cientos de personas como tú que esperan encontrarte, pero no lo conseguirán, estoy yo para matarte antes.......
-Manuela: ¿Qué? ¿Por qué?
-José: ¿Es que no lo entiendes? Acaparaste toda la fama que debería ser mía, convirtiéndote........ En una persona amada y respetada. ¿Cómo te atreves?
-Manuela: Pero a mí me da igual la fama, quédatela, yo únicamente quiero salvar al mundo........
-José: Ese es el problema, tú quieres salvarlo, pero yo destruirlo. Demasiado tarde Manuela, ¿no crees? Prepárate para luchar, si es que al menos quieres luchar por tu vida..............
-Manuela: Eso no te lo crees ni tú.
En ese momento Manuela da una palmada al aire y crea un tornado enorme que va directo hacia José mientras él mira con cara de asombro. El tornado estaba formado por una cantidad en millares de billetes y embistió de un gran golpe contra José, que cayó al suelo desconcertado. Manuela, que ya daba la lucha por terminada, prosiguió.....
-Manuela: ¿Dónde está mi madre? Dímelo ahora.
-José: De acuerdo, está......
Y de golpe alza el puño contra Manuela y esta cae al suelo. Entonces, se posa sobre ella y empieza a darle una ráfaga de puñetazos mientras Manuela, inmovilizada, no sabía qué hacer, pero entonces vio su punto débil, los testículos. Arremetió contra ellos de un rodillazo y José, a punto de desmayar, cayó al suelo.
-Manuela: Dime dónde está mi madre o morirás ahora.
-José: De acuerdo, está atada a un árbol cerca de aquí.
-Manuela (cogiendo uno de los meteoritos que quita los poderes y chocándolo con ambas manos, la suya y la de él): Se te acabó el cachondeo, viejo amigo.
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